La Historia del Club

 

Historia 1.
 
Todo empezó el día 9 de Junio del año 1990.
 
Por aquellas fechas, para celebar el vigesimoquinto aniversairo de la fundación de "TEKA" como empresa, fué organizada una marcha para ascender al pico "Peña Prieta" (2530 mts) Los organizadores de dicha marcha, Faustino y Poldo, en la actualidad miembros del Club, consiguieron que la aventura resultara un gran éxito, a lo cual contibuyó, sin duda alguna, el precioso día de sol y, ¡como no! las costillas asadas y el chorizo a la sidra que se merendaron en el Alto de San Glorio.
 
Entre los sesenta participantes en la marcha se encontraban algunos que ya tenian la afición al monte de tiempo atrás; otros, en cambio, comenzaron aquel día a tomar el gusto por las montañas. El caso fue que allí surgió un pequeño grupo y juntos continuaron yendo al monte con verdadero entusiasmo. Eran los: Gelo, Faustino, Paco, J.L. Muriedas, Quique, L. Ojambarrena, Sotres, etc.
 
En una de esas salidas, en el incomparable marco de Collado Hermoso, surgió la idea de formar un club de montaña en toda regla.
 
Allí estaban: Faustino, Paco y Sotres, encaramados a aquel risco y escuchando a lo lejos la música de una romeria en el Valle de Valdeón.
 
Aquella noche comenzó a gestarse el Club Simon Isasi, nombre del conocido y ya fallecido montañero Cantabro, en cuyo honor se bautizó este Club, y al que se recordará siempre por su calidad como persona: jovial, alegre, simpático y con el que todo el mundo estaba a gusto.
 
Pasado un tiempo se dieron los pasos necesarios para formar y legalizar el Club y, con fecha 5 de Noviembre de 1990, su junta directiva quedó formada de la siguiente manera: 
 
Presidente: Francisco Yedra 
Secretario: José E. Ribero 
Tesorero: José M. Sotres 
Vocal de Montaña: Faustino Gutierrez 
 
Desde entonces y hasta la fecha, no hemos dejado de caminar por los montes de este pais, con el único objetivo de disfrutar de los placeres que nos dan las montañas y de la compañía con la que acudimos a ellas.
 
Con el transcurso del tiempo, los más jovenes (y algunos que no lo son tanto) fueron perfeccionando su nivel y emprendieron aventuras más arriesgadas en otros campos del deporte al aire libre: escalada, esquí de travesía, mountain bike, etc.
 
Nuevas caras fueron apareciendo después y dieron fuerza al Club: Julio Sánchez, Jandro, Victor, Enrique, Rafa, A. Unzue, Toño, Francis, Joaquin, Miguel...
 
Hoy en DIA el club se caracteriza por la buena camaradería entre los socios y simpatizantes, la alegría, el buen humor y el buen yantar entre otras cualidades.
 
Nuestro lema: "Frio o calor pasaremos, hambre y sed jamás"
 
Nuestro grito de guerra, instituido por Julio, es: "¡TALANDAAAAAAAS...!"
 

 

Historia 2.

 
JANO EL DUENDE - Historia del club Simón Isasi
 
 
Hola, soy Jano; no, no soy el dios de los romanos, pero como él, tengo cuatro caras, no me fío de nadie, la naturaleza me concedió este privilegio.
 
Si, me llamo Jano, como se llaman algunos montes que existen en Cantabria. Les pusieron este nombre en la época de los romanos, seguramente en honor de este dios, además por la situación que se encuentran, son estupendos para vigilar por los cuatro costados.
 
En Liébana se encuentra uno; desde allí se contempla el Valle de Cereceda, el de Camaleño y el puerto de San Glorio; y se divisa toda la cordillera Cantábrica con los Picos de Europa al frente.
 
En esta misma región hay otro, no se llama Jano, su nombre es Jaro, una derivación de este ultimo.
 
Su ubicación esta justo frente al otro; por un lado se contempla el Valle de Cereceda, el de Valdeprado al otro , al frente el pueblo de Potes, los Picos, el Valle Estrecho, y al costado formando parte del mismo cordal, el monte Bistruey y la Cordillera Cantábrica.
 
El otro Pico Jano se encuentra vigilando todo el Valle de Iguña, a sus pies corre con un gran desnivel el río Torina y a un costado la sierra del escudo; contemplándose desde su cumbre, los pueblos ahora cubiertos por el pantano del Ebro, desde donde salía la calzada romana que pasaba cerca de su base hacia Santander.
 
En la otra vertiente, discurre la carretera en otro tiempo infranqueable de las hoces de Bárcena, por donde baja retorciéndose en grandes meandros, el río Besaya.
 
Por eso, me siento muy orgulloso de mi nombre, y además me apasiona el monte, el campo y los pueblos de montaña y sus gentes; no, las capitales ni me las nombres, que horror. 
 
Me gusta la soledad, no las aglomeraciones, los animales salvajes, y sobre todo, la gente de las montañas y los montañeros.
 
Hace muchos siglos que vengo observando al hombre y no me gusta como ha evolucionado, no respeta nada, se cree dueño de todo, por eso arrasa con la naturaleza.
 
Cuando hace unos años empezaron a construir la tubería del río Cares, no me figuré lo que venía después.
 
¡Que horror!, la garganta por donde discurre este río de montaña, se ha convertido en un paseo de ciudad; así que ahora nunca me asomo por este lado de los Picos.
 
Incluso quise que las Anjanas me ayudaran, para desbaratar el camino que discurre al lado de la tubería, haciendo caer argallos y así taponarlo, pero ellas me lo quitaron de la cabeza; me dijeron ¿no conoces a los humanos? olvídalo y no vuelvas por allí.
 
Dije que me gustan los montañeros, si, pero los que respetan la naturaleza y la temen al mismo tiempo.
 
Me gustan los clubes de montaña, porque sus gentes son alegres y respetuosa; hasta hace unos años, en esta parte del norte había pocos, pero ahora han proliferado como las setas, son demasiados, solo me encuentro a gusto cuando hace mal tiempo, por que viene poca gente.
 
Entre estos clubes hay uno, que se llama Simón Isasi, tomaron el nombre de un gran montañero al que yo admiraba mucho; me he fijado en ellos y los vengo siguiendo su andadura. 
 
Es una cuadrilla de gente joven amante de la montaña y de la buena comida, con su correspondiente bebida sobre todo, les encanta las chuletas y las costillas asadas. Yo creo, que muchas veces organizan marchas para comer o comen para ir de marcha, no se diferenciar.
 
Empezaron organizando una marcha nada menos, que al pico de Peña Prieta, una montaña no muy fácil para primerizos, pues tiene 2530 metros de altura, formando el límite de Cantabria con Palencia junto con el Pico Tres Mares.
 
Les salió bastante bien, además tuvieron un esplendido día de sol, y como después comprobé en las siguientes excursiones, asaron costillas y chorizo a la sidra; así que allí mismo se animaron a formar un club de Montaña; para algunos fue su bautizo, para otros no, eran ya unos consumados montañeros, algunos como Paco (paquito) y Gelo, unos imberbes todavía; además de estos dos, fueron los organizadores, Faustino, J L. Muriedas, Quique, L. Ojambarena, Sotres, etec.
 
En el bonito refugio del Collado Germoso lo formalizaron todo; ese día no los vi, pero me figuro que lo celebraron comiendo chuletas, como siempre.
 
Según me contó la Anjana Triste, los vio encaramados en un risco, escuchando la música que llegaba de una romería en el Valle de Valdeón.
 
Esta Anjana, siempre está triste por una faena que la hicieron los Trentis, por eso para animarse se la encuentra en los sitios donde se escucha música, dicen que así se anima un poco.
 
Según les escuché, legalizaron el club el 5 de noviembre de 1990.
 
Menuda dirección salió de allí; ¡Paco Yedra de presidente! Secretario J E. Rivero y tesorero Sotres, ¡menudo grupo!
 
Y no digamos el lema que pusieron;” frió o calor tendremos, pero hambre y sed jamás pasaremos”.
 
Y cuando alguno se desorienta o se pierde, suelen dar un grito de guerra ¡TALANDA!
 
Al principio cuando los veía corriendo por la montaña, (por que muchas veces corren) les cogí un poco de inquina, no me gusta los que van al monte a competir, pero luego vi que son formales y “cuidan a todos los que se encuentran en algún apuro” (eso algunas ocasiones).
 
La Montaña no es lo que era, un sitio para unos pocos locos, que les gustaba la soledad y las grandes alturas, no, ahora me cabreo muy a menudo, cuando veo lo mal que se porta la gente, y las tonterías que hacen poniendo en peligro a los demás.
 
Han corrido muchas aventuras, sobre todo los imberbes; en cierta ocasión, uno de ellos el más joven e inexperto, en un refugio de los Lagos de Covadonga, se pusieron a escarciar sidrina, (seguro que estaba Armando) bueno, el caso es que el jovencito, se puso a beber sidra como si fuera agua, claro que cuando se fue a levantar, calló redondo.
 
En otra ocasión, el otro jovencito hizo lo mismo, solo que con coñac, y cuando se fue a dormir, confundió la ventana con la puerta de salida y se dio el gran tortazo.
 
No cuento mas, porque se que alguno se pondría colorado; han hecho marchas muy buenas y arriesgadas, pero en vez de ponerse a descansar, nada, preparan la hoguera y a comer asados.
 
Hace mucho tiempo, hicieron las Hoces del Ebro, la marcha fue preciosa, el día acompañó y además la Primavera estaba en todo su apogeo; el camino estaba cuajado de flores, les daba pena pisarlas; los olores de estas embriagaban tanto el aire que les hacía poner cara de tontos por lo felices que estaban; cuando llegaron a la alameda del pueblo de Pesquera de Ebro, Tino les esperaba con chorizos criollos asados; a todos se les olvidó el cansancio ante aquella mesa repleta de comida y bebida.
 
En la marcha de los tres días que celebran todos los años un grupo pequeño, ya que suele ser rutas muy fuertes, (para que vayan pocos), se dan la gran paliza; en cierta ocasión le oí a uno de ellos, que se había apuntado a ella para adelgazar, porque se puso un poco fondón, como serían sus cenas, que engordó. Estas marchan las suelen hacer por los Picos.
 
También les escuché contar las aventuras que corrieron en las excursiones que hacían de fuera de la Provincia, por el Pirineo o por la Sierra de Credos.
 
En Benasquez, a pesar de que les hizo mal tiempo, subieron al pico Muyeres de mas de tres mil metros, pero por culpa de la niebla no vieron nada; al día siguiente el Sol les alegró un poco la marcha al Aneto; un grupo de aguerridos escaladores, batieron el tiempo de escalada por la arista y otro grupo, el mas numeroso, subieron por el medio; por las grandes moles de piedra que se movían como las olas cada vez que se encaramaban en ellas, algunos o algunas, pasaron mucho miedo, otros estrenaron botas y se fastidiaron los pies.
 
No todos llegaron a la cumbre, un grupito se volvió desde la mitad del glacial, porque no quisieron sacar la cuerda los que iban en cabeza.
 
El primer grupo en la bajada, tuvo un pequeño percance, una de las chicas, calló al rió que bajaba muy bravo, pero allí estaba un muchacho valiente, que la agarro del cabello y la salvo la vida.
 
Algunos para rematar la paliza, se fueron al Pueblo de juerga, así que el viaje de vuelta, la pasaron dormidos en el pasillo del autobús.
 
Otro año salieron hacia la provincia de Ávila; se quedaron en un hotel del pueblo Hoyos del Espino.
 
Tuvieron mucha suerte, ya que unos días antes, había incluso nevado pero salió el Sol y les acompañó todo el tiempo.
 
Subieron al Pico Almanzor, la ultima rampa de piedra estaba llena de hielo, pero fueron muy valientes y subieron sin cuerdas, algun@s hasta la cumbre; pero aquí si, Paco fue amable y tiró la cuerda para que no hubiera accidentes en la bajada. Lo pasaron muy bien, no había más que mirarles las caras.
 
Al otro día subieron al pico de la Mira, también sobrepasa los tres mil; les gustó mucho ver a las cabras montesas pasar cerca de ellos sin asustarse, no son como los rebecos de los Picos que se esconden en cuanto ven a la gente y hacen bien en no fiarse de los humanos.
 
Desde la cumbre era una maravilla contemplar como planeaban las águilas sobre las cumbres de menos altura.
 
Los Perineos; siempre les han atraído mucho, algunos grupos pequeños han subido a las cumbres más altas y siguen trepando por aquellas alturas, aun que algunas veces tienen mala suerte con el tiempo.
 
En el Pirineo Navarro si tuvieron suerte, les acompañó el buen tiempo y pudieron hacer cumbre casi todos; un de los montes fué el Ani, el otro La Mesa de los Tres Reyes, volvieron muy contentos, los pueblos de la montaña Navarra son muy bonitos.
 
Dejando un rato a este grupo; os contaré lo que pasó en el refugio de la Virgen de la Luz.
 
Unos muchachitos subieron a este refugio bien pertrechados de botellas de alcohol, por la noche la armaron gorda con la borrachera que cogieron, quemaron todo y lo dejaron en ruinas; me dio mucha rabia; al principio pensé llamar a las Anjanas o algún duende amigo mío como el Trenti que es muy malo, pero luego me dije que tenía que tomar la justicia por mi mano aun que se que está muy castigado por Las Anjanas, pero no pude tolerar tal salvajismo, menos mal que había algo de nieve, sino son capaces de organizar un incendio en el bosque.
 
Al otro día se levantaron hechos unos zorros, y cuando bajaban por la pista, les mandé un pequeño alud desde El Cornon, pero alguien les aviso (me traicionaron) el caso es que nos los pilló por un poco; corrían como conejos los cobardes incendiarios.
 
Aquí no quedo todo, me llamaron a la orden y se formó un consejo disciplinario; Me defendió la Anjana Triste, pero la Anjana Justiciera se puso dura, me recordó la ley de respetar a los humanos aun que se merezcan lo contrario; el Ojancano como siempre un tontón solo tiene presencia, aunque es muy malo pero cobarde y su mujer igual, solo se encogían de hombros y se reían como bobos; el Trenti sin embargo saltaba frotándose las manos (creo que este ha sido el chivato); como no les sucedió nada, solo me impusieron el castigo de no seguir ni acercarme a ningún humano en el plazo de un año.
 
Creo que en parte tenían razón, ya que el alud que provoqué destruyo muchos árboles; desde la ladera del Cornon hasta la orilla del Río donde paró éste, dejo una pista desforestada, fué peor el remedio que la enfermedad.
 
Menos mal que mi amiga la Anjana Triste, me cuenta las aventuras de los montañeros en este año de castigo.
 
Me contó lo imprudentes que fueron con alguna gente novata; ha sucedido en unas cuantas marchas, pasare a relatar como me lo contó.
 
La marcha empezaba en Poncebos, había que subir a Bulnes y luego por la canal de Amuesa; todos no son tan imprudentes, ya que una montañera del grupo, aconsejo a unas chicas que cogieran otro itinerario mas fácil, ya que una de ellas no estaba en condiciones para hacer una marcha tan larga.
 
Hasta aquí todo fue bien, pero se perdieron en el bosque y tuvieron que trepar una ladera para coger el camino correcto, luego llegaron a la boca de una canal muy empinada y llena de piedra fina, los mas atrevidos se lanzaron por la pedrera, dejando a tres personas del club, al cargo de todo el resto de la gente que tenían mas miedo que vergüenza; aquello fue terrible, gritaban arrastrando la culera y diciendo que no volvían mas, pero bajaron sin ningún contratiempo, luego el siguiente tramo de esta canal estaba nevado, así que se tiraron todos por la nieve arrastrando el pantalón como si fuera un trineo; mas tarde en la majada final, encontraron setas de Primavera, vaya suerte; pero al llegar al río, alguna de las muchachas que era su primera salida al monte, estaban cansadísimas y con los pies desechos casi no podía con la mochila, encima les quedaba por andar todo el trayecto del río Cares, fue una barbaridad, pero algunos no se dan cuenta del peligro que corren esta gente, así que no vuelven mas al monte.
 
Me he enterado que han cambiado de presidente, parece un muchacho más serio que el anterior.
 
He terminado el castigo hace tiempo, pero estoy un poco cansado de seguir a la gente.
 
Hace unos días me los he encontrado sin querer subiendo al Cornon de Peña Sagra, no tienen arreglo; marchaban tranquilamente, pero a la bajada les cogió la niebla (esa gran enemiga de los montañeros) y no se les ocurrió más que en vez de seguir el sendero, tiraron a derecho por un lugar que está lleno escoberos y escajos tan tupidos, que no los podían separar para poder pasar, así que fueron escalando escoberos hasta que llegaron a la pista de la Virgen de la Luz, una soberana paliza, alguno se acordó de la familia del guía por el mal trago que les hizo pasar; hacía mucho tiempo que no me los encontraba, pero no cambian.
 
Hay otras marchas, que se han portado bien, como en una que pasaron por debajo del pico Butrón hacia Fuente De y como era el día del Carmen, cogieron ramos de flores silvestres para regalar a sus respectivas, hay veces que se ponen románticos.
 
Esta marcha me la contó la Anjana Triste que los siguió para animarse un poco; subieron a la majada de Ondon, en un día lluvioso y tristón, cuando llegaron a las cabañas, la lluvia arreció mucho y tuvieron que bajar rápido pero con mucho cuidado, ya que la piedra estaba muy resbaladiza; encima de una cueva sobre las rocas, estaban paciendo tranquilamente las cabras, una de ellas subida en una lastra muy pindia, en compañía de su cría muy pequeña, la madre salto a una roca cercana, la cabrita intentó seguirla pero no podía coger suficiente impulso, ya que se resbalaba en la lastra donde estaba, a la tercera intentona saltó sin alcanzar la roca y cayó rebotando en las piedras que sobresalían, todos se quedaron en silencio mirando a la pobre cabrita como todavía respiraba muy mal herida, uno de los montañero la remató de un palo en la cabeza, para que dejara de sufrir, mucha pena les dio a todos, luego en el pueblo se lo dijeron a un pastor, para que lo recogieran. 
 
Según les escuché en una noche de tertulia en uno de los refugios, parece que tienen la sede en un sitio que llaman bar Chumarru, allí se reúnen a programar la marchas, a mirar fotografías y diapositivas que hacen en el monte, pero sobre todo a cenar todos los martes.
 
Este año, creo que se les ha mojado la marcha de los tres días, no los vi, pero me imagino que no les importó, harían una competición de ella como siempre.
 
Bueno, espero que este club sigua saliendo como siempre, que sigan siendo por encima de todo, un grupo de amigos. Yo Jano el duende, me he cansado de seguirlos, empezaré a seguir a otro grupo de los nuevos, para ver como se portan y de paso divertirme con sus novatadas.
 
 
Mª Nieves Castañera